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segunda-feira, 24 de outubro de 2011

Los asesinos de Gadafi hablan español ¿paracos del CCG? Reacción de Hill...

domingo, 8 de maio de 2011

Obama vs Osama


Alberto Martínez Vara 

No sé a ustedes, pero a mi se me hace rarísimo todo este rollo de Osama bin Laden. Nomás les voy a mencionar 7 preguntas que atormentan mi muy modesto cerebro:

Una.- Alguna vez le hicieron un juicio a este señor? O nomás Bush lo declaro culpable por decreto. Vean ustedes: Nadie niega que bin Laden financiaba a Al-Qaeda, eso siempre lo admitió. Pero Bush lo culpó del atentado a las torres gemelas. Osama negó toda responsabilidad de dichos
atentados en un comunicado a Al Jazeera, el canal de TV árabe.  Afganistán se negó a entregarlo, y EEUU los invadió  para encontrarlo. No encontraron nada, solo camellos, pobreza y un calor de la fregada.  Después la CIA aseguró que ya lo habían matado. Pero en Jalalabad encontraron un video de él reivindicándose el atentado, con lo cual Bush pudo justificar la invasión, pero crucificó a la CIA. Sin embargo existen dudas de que la persona que aparece en dicho vídeo sea realmente bin Laden. Porque estába bien chaparro, por el anillote de oro que traía y que está prohibido por ladoctrina islámica y porque ese cuate es derecho y bin Laden era zurdo. Total que fue acusado, juzgado y declarado culpable…pero nunca lo probaron. ¿Se acuerdan de la película Presunto culpable?
Dos.- ¿En donde rayos se puede esconder 10 años un gigantón de casi 2 metros, cuando lo andan buscando los tipos más bien entrenados del mundo, con toda la tecnología y ofreciendo 50 millones de recompensa?
Tres.- ¿Se acuerdan que supuestamente los terroristas tenían armas de exterminio masivo?, bueno, ¿encontraron alguito? Yo lo único que he visto en tele es a un chorro de cuates vestidos como de pastorela, con rifles 30-30 de esos de larevolución mexicana. Y también he visto a Osama disparando una especie de cuerno de chivo modelo 1950 y a todos sus cuates bien entusiasmados por esa arma tan “modernísima”.
Cuatro.- ¿Porque Obama le sigue el juego a Bush en alimentar el odio a los musulmanes? Entre los musulmanes, ya sean sunitas, que son la granmayoría o chiítas, que son minoría, existen los extremistas, que son muy poquitos, pero son los fundamentalistas, talibanes y terroristas. La gran mayoría de musulmanes son gente de paz que diariamente están muy ocupados en ver como sacan a sus familias de la ignorancia y el hambre.. igual que nosotros.
Cinco.- Sabemos que el Sept 11 fue realizado con una precisión quirúrgica, solo posible por cuerpos de profesionales con mucho dinero, entrenamiento y disciplina militar. ¿Usted cree que ese atentado lo logró un grupito de fanáticos entrenados en una escuela de avionetas durante 40 horas?
Seis.- ¿Por que el pueblo americano es el mayor defensor de la justicia y la vida,pero a la vez festeja escandalosamente el asesinato de un hombre? ¿Idolatría a la venganza?
Siete.- ¡Tiraron al mar el cadáver!  ¿Por qué? ¿Cómo para que? ¿Por qué no se lo trajeron para mostrarlo al mundo? Ese cuerpo es un trofeo. Es como si yo cazo al león arrasa-safaris y no les traigo la cabeza, nomás su ADN. Esto se me hace como un insulto a la inteligencia de los estadounidenses y del resto del mundo.
Y por último, que onda con la declaración de Obama: “Ora estamos pior que cuando estábamos mal,  hay que ser todavía mas paranoicos porque ahí vienen las venganzas”. Eso significa más revisiones a los sufridos viajeros, menos privacidad a los ciudadanos americanos, mas decretos feudales como la infame Patriot Act. Y a nosotros, turistas del patio de atrás, auscultaciones hasta en lo más oscurito de nuestro ser.
O que…¿no nos estarán  de plano chamaqueando?

 

quarta-feira, 23 de março de 2011

La visita de Obama a Brasil ¡Es la Amazonía, estúpido!


- Dr. Atilio A. Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina


Todos recuerdan aquella frase con la que Bill Clinton desarmó a George Bush padre en la competencia presidencial de 1992. La misma expresión podría utilizarse en el momento actual, cuando muchos piensan, en Brasil y fuera de él, que Obama está de visita en ese país para vender los F-16 fabricados en Estados Unidos, desplazando a su competidor francés, y promover la participación de 
empresas norteamericanas en la gran expansión futura del negocio petrolero brasileño. También, para asegurar un suministro confiable y previsible para su insaciable demanda de combustibles mediante acuerdos con un país del ámbito hemisférico y menos conflictivo que sus proveedores tradicionales del Oriente Medio o la propia Latinoamérica. 
Aparte de eso, la carpeta de negocios que lleva Obama incluye la intervención de empresas de su país en la renovación de la infraestructura de transportes y comunicaciones de Brasil y en los servicios de vigilancia y seguridad que requerirán la Copa Mundial de Fútbol (2014) y los Juegos Olímpicos (2016). Quienes apuntan a estas realidades no dejan de señalar los problemas bilaterales que afectan a la relación comercial, sobre todo debido a la persistencia del proteccionismo norteamericano y las trabas que éste implica para las exportaciones brasileñas. La relación, por lo tanto, está lejos de ser tan armónica como muchos dicen. Además, la creciente gravitación regional y en parte internacional del Brasil es vista con preocupación por Washington. Sin el apoyo de Brasil y Argentina, amén de otros países, la iniciativa bolivariana de acabar con el ALCA no hubiera prosperado. Por lo tanto, un Brasil poderoso es un estorbo para los proyectos del imperialismo en la región.
Dado lo anterior hay que preguntarse acerca de los objetivos que persigue la visita de Obama al Brasil. Observemos primero los datos del contexto: desde la inauguración del gobierno de Dilma Rousseff la Casa 
Blanca desplegó una enérgica ofensiva tendiente a fortalecer la relación bilateral. No habían pasado diez días de su instalación en el Palacio del Planalto cuando recibió la visita de los senadores republicanos JohnMcCain y John Barrasso; pocas semanas más tarde sería el Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, quien golpearía a su puerta para reunirse con la presidenta. El interés de los visitantes se desató ante el recambio presidencial y la esperanzadora señal procedente del Brasilia cuando la nueva presidenta anunció que estaba reconsiderando la compra de 36 aviones de combate a la firma francesa Dassault que, en su momento, 
había anunciado el saliente presidente Lula. Este cambio de actitud hizo que los lobbistas de las grandes empresas del complejo militar-industrial –es decir, el “gobierno permanente” de los Estados Unidos, con prescindencia del transitorio ocupante de la Casa Blanca- se dejaran caer sobre Brasilia con la esperanza de verse beneficiados con la adjudicación de un primer contrato por 6.000 millones de dólares que, eventualmente, podría acrecentarse significativamente si el gobierno brasileño decidiera, como se espera, ordenar la compra de otros 120 aviones en los años siguientes. Pero, y este sería un error creer que 
sólo la motivación crematística es la que inspira el viaje de Obama.
En realidad, lo que a aquél más le interesa en su calidad de administrador del imperio es avanzar en el control fáctico de la Amazonía. Requisito principal de este proyecto es entorpecer, ya que no puede detener, la creciente coordinación, cooperación e integración política y económica en curso en la región y que tan importantes fueron para hacer naufragar el ALCA en 2005 y frustrar la conspiración secesionista y golpista en Bolivia (2008) y Ecuador (2010). También debe tratar de sembrar la discordia entre los gobiernos más radicales de la región (Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador) y los gobiernos “progresistas” –principalmente Brasil, Argentina y Uruguay- que pugnan por encontrar un espacio, cada vez más acotado, entre la capitulación a los dictados del imperio y los ideales emancipatorios, hoy encarnados en los países del ALBA, que hace doscientos años inspiraron las luchas por la independencia de nuestros países. El resto son asuntos secundarios. Sorprende, dados estos antecedentes, la indecisión de Rousseff en relación al re-equipamiento de sus fuerzas armadas porque si finalmente Brasil llegara a cerrar el trato favoreciendo la adquisición de los F-16 en lugar de los Rafale franceses su país vería seriamente menoscabada su voluntad de reafirmar su efectiva soberanía sobre la Amazonía. Con esto no se quiere afirmar que Brasil debe comprar los aviones de la Dassault; lo que sí se quiere decir es que adquirirlos a un proveedor norteamericano sería un gravísimo error. Si tal cosa llegara a ocurrir es porque la cancillería brasileña habría pasado por alto, con irresponsable negligencia, el hecho de que en el tablero geopolítico hemisférico Washington tiene dos objetivos estratégicos: el primero, más inmediato, es acabar con el gobierno de Chávez apelando a cualquier expediente, sea de carácter legal e institucional o, en su defecto, a cualquier forma de sedición. Este es el objetivo manifiesto y vociferante de la Casa Blanca. Pero el fundamental, de largo plazo, es el control de la Amazonía, lugar donde se depositan enormes riquezas que el imperio, en su desorbitada carrera hacia la apropiación excluyente de los recursos naturales del planeta, desea asegurar para sí sin nadie que se entrometa en lo que su clase dominante percibe como su hinterland natural: agua, minerales estratégicos, petróleo, gas, biodiversidad y alimentos. Para los más osados estrategas estadounidenses la cuenca 
amazónica, al igual que la Antártica, es un área de libre acceso en donde no se reconocen soberanías nacionales y abierta, por eso mismo, a quienes cuenten con “los recursos tecnológicos y logísticos” que 
permitan su adecuada explotación. Es decir, Estados Unidos. Pero, obviamente, ningún alto funcionario del Departamento de Estado o del Pentágono, y mucho menos el presidente de Estados Unidos, anda diciendo 
estas cosas en voz alta. Pero actúan en función de esa convicción. Y, coherente con esta realidad, sería insensato para Brasil apostar a un equipamiento y una tecnología militar que lo colocaría en una situación 
de subordinación ante quien ostensiblemente le está disputando la posesión efectiva de los inmensos recursos de la Amazonía. ¿O es que alguien tiene dudas de que, si fuera necesario, Estados Unidos no vacilará un segundo en apelar a la fuerza para defender sus vitales intereses amenazados por la imposibilidad de acceder a los recursos naturales encerrados en esa región?
Lo que está en juego, en consecuencia, es precisamente el control de esa zona. Obviamente, de esto Obama no dirá una palabra con su anfitriona. Entre otras cosas porque ya Washington ejerce un cierto control sobre la Amazonía a partir de su enorme superioridad en materia de comunicación satelital. Además, la extensa cadena de bases militares con la que Estados Unidos ha venido rodeando esa área ratifica, con los métodos 
tradicionales del imperialismo, esa inocultable ambición de apropiación territorial. La preocupación que movió al ex presidente Lula da Silva a acelerar el re-equipamiento de las fuerzas armadas brasileñas fue la 
inesperada reactivación de la IV° Flota de Estados Unidos pocas semanas después que Brasilia anunciara el descubrimiento de un enorme yacimiento petrolífero submarino frente al litoral paulista. Allí se hizo evidente, como una relampagueante pesadilla, que el imperialismo consideraba inaceptable un Brasil que además de contar con un gran territorio y una riquísima dotación de recursos naturales pudiera también convertirse en una potencia petrolera y, por eso mismo, en un país capaz de contrabalancear el predominio estadounidense al sur del río Bravo y, en menor medida, en el tablero geopolítico mundial. Pero el astuto minué cortesano de la diplomacia norteamericana ha ocultado los verdaderos intereses de un imperio sediento de materias primas, energía y recursos naturales de todo tipo y sobre el cual la gran cuenca amazónica ejerce una irresistible atracción. Para disimular sus intenciones Washington ha utilizado –exitosamente, porque la cuenca amazónica terminó siendo rodeada por bases norteamericanas- un sutil operativo de distracción en el cual Itamaraty cayó como un novato: ofrecer su apoyo para lograr que Brasil obtenga un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Cuesta entender como los experimentados diplomáticos brasileños tomaron en serio tan inverosímil ofrecimiento que franqueaba 
el ingreso a Brasil mientras países como Alemania, Japón, Italia, Canadá, India y Paquistán se quedaban afuera. Deslumbrados por esa promesa la cancillería brasileña y el alto mando militar no percibieron que mientras se entretenían en estériles conversaciones sobre el asunto la Casa Blanca iba instalando sus bases por doquier: siete, ¡sí, siete!, en Colombia en el cuadrante noroeste de la Amazonía; dos en Paraguay, en el sur; por lo menos una en Perú, para controlar el acceso oeste a la región y una, en trámite, con la Francia de Sarkozy para instalar tropas y equipos militares en la Guayana francesa, aptos para monitorear la región oriental de la Amazonía. Por eso, pretender reafirmar la soberanía brasileña en esa región apelando a equipos, armamentos y tecnología bélica de Estados Unidos constituye un mayúsculo error, pues la dependencia tecnológica y militar que ello implicaría lo dejaría atado de pies y manos a los designios de la potencia imperial. Salvo que se piense, claro está, que los intereses nacionales de Brasil y Estados Unidos son coincidentes. Algunos así lo creen, pero sería gravísimo que la presidenta Rousseff incurriera en tan enorme e irreparable error de apreciación. Los costos –económicos, sociales y políticos- que Brasil, y con él toda la región, deberían pagar a causa de tal desatino serían exorbitantes.

domingo, 25 de janeiro de 2009

EL UNDÉCIMO PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS



REFLEXIONES del compañero FIDEL
El undécimo presidente de Estados Unidos


El pasado martes 20 de enero de 2009 asumió la jefatura del imperio Barack Obama como el Presidente número once de Estados Unidos, desde el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959.
Nadie podría dudar de la sinceridad de sus palabras cuando afirma que convertirá a su país en modelo de libertad, respeto a los derechos humanos en el mundo y a la independencia de otros pueblos. Sin que esto, por supuesto, ofenda a casi nadie, excepto a los misántropos en cualquier rincón del planeta. Ya afirmó cómodamente que la cárcel y las torturas en la Base ilegal de Guantánamo cesarían de inmediato, lo cual comienza a sembrar dudas a los que rinden culto al terror como instrumento irrenunciable de la política exterior de su país.
El rostro inteligente y noble del primer presidente negro de Estados Unidos desde su fundación hace dos y un tercio de siglos como república independiente, se había autotransformado bajo la inspiración de Abraham Lincoln y Martin Luther King, hasta convertirse en símbolo viviente del sueño americano.
Sin embargo, a pesar de todas las pruebas soportadas, Obama no ha pasado por la principal de todas. ¿Qué hará pronto cuando el inmenso poder que ha tomado en sus manos sea absolutamente inútil para superar las insolubles contradicciones antagónicas del sistema?
He reducido las Reflexiones tal como me había propuesto para el presente año, a fin de no interferir ni estorbar a los compañeros del Partido y el Estado en las decisiones constantes que deben tomar frente a dificultades objetivas derivadas de la crisis económica mundial. Yo estoy bien, pero insisto, ninguno de ellos debe sentirse comprometido por mis eventuales Reflexiones, mi gravedad o mi muerte.
Reviso los discursos y materiales elaborados por mí a lo largo de más de medio siglo.
He tenido el raro privilegio de observar los acontecimientos durante tanto tiempo. Recibo información y medito sosegadamente sobre los acontecimientos. Espero no disfrutar de tal privilegio dentro de cuatro años, cuando el primer período presidencial de Obama haya concluido.
Fidel Castro Ruz
22 de enero de 2009
6 y 30 p.m.